La producción in vitro de frambuesas garantiza plantas de alta calidad genética, libres de enfermedades y con un crecimiento uniforme. Este método permite una mayor tasa de éxito en el cultivo, acelerando la entrada en producción y optimizando el rendimiento. Además, las frambuesas in vitro presentan mayor resistencia a condiciones adversas, asegurando cosechas homogéneas y rentables.
NUESTRAS VARIEDADES
Mayor tasa de éxito: Plantas libres de enfermedades y con un crecimiento uniforme, asegurando una alta tasa de supervivencia en el trasplante.
Producción más rápida: Desarrollo acelerado que permite obtener cosechas tempranas y un retorno de inversión más rápido.
Alta calidad genética: Selección de ejemplares con mejor vigor, resistencia y producción, garantizando frutos homogéneos y de alta calidad.
Mayor resistencia: Mejor adaptación a diferentes climas y mayor tolerancia a plagas y enfermedades comunes del cultivo.
Sostenibilidad y eficiencia: Menor consumo de agua y fertilizantes, optimizando los recursos y reduciendo el impacto ambiental.
Preguntas frecuentes
Las frambuesas pueden comenzar a producir frutos a partir del primer año, alcanzando su máximo rendimiento entre el segundo y tercer año. Su producción constante y alta demanda en el mercado garantizan un rápido retorno de inversión.
Dependiendo de la variedad y el sistema de cultivo, la producción puede variar entre 8 y 15 toneladas por hectárea en sistemas tradicionales y hasta 20 toneladas por hectárea en cultivos protegidos e intensivos.
La inversión inicial varía según el sistema de cultivo, pero las frambuesas son altamente rentables. En cultivos intensivos, la inversión puede recuperarse en los primeros 2-3 años, gracias a su producción escalonada y demanda estable en el mercado.
Glen Lyon es una variedad temprana y altamente productiva, lo que permite cosechas adelantadas al mercado y mayores precios. Además, sus frutos son firmes, dulces y con excelente vida postcosecha, ideales para exportación y consumo en fresco.
Para cultivos tradicionales, se recomienda una densidad de 3.000-4.000 plantas por hectárea con marcos de 2x1m. En sistemas intensivos y protegidos, se pueden plantar hasta 5.000 plantas por hectárea para maximizar la rentabilidad.
Sí, Glen Lyon tiene una buena resistencia a enfermedades comunes del cultivo, lo que reduce la necesidad de tratamientos fitosanitarios y facilita su manejo en campo.
